por Redacción Carnovo

Renting y leasing. ¿Qué diferencias hay?

Ya que no siempre se nos permite tener en nuestra propiedad un coche determinado o nos vemos obligados a alquilar durante un tiempo limitado un coche – por ejemplo, para un viaje al extranjero al cual nos hemos desplazado en el avión. Algunas de las prácticas más realizadas en estos casos son el leasing y el renting, dos modalidades que aunque se parezcan tienen unas cuantas diferencias entre sí, por lo que conviene conocerlas para saber por qué optar cuando llegue el momento.

Renting

El renting – tomado de manera directa del verbo alquilar en inglés – es un contrato por el cual se adquiere un coche durante un tiempo limitado. Aquí se ve el inconveniente principal del renting, la imposibilidad de poder comprar el coche después si queremos hacerlo. Es la empresa que suministra el coche el auténtico dueño del mismo, otorgando a quien ha firmado el contrato el derecho a usar ese coche.

Este caso es, por ejemplo, el que se puede ver en cualquier empresa de alquiler como las que se pueden ver en aeropuertos – se firman los días del alquiler y las diferentes coberturas de seguro, desde lo más básico hasta un seguro a todo riesgo. Lo beneficioso del renting es que el que firma el contrato no tiene que preocuparse de ningún gasto referido a la gestión o el mantenimiento del coche a lo largo de la duración del contrato.

Leasing

En cambio, el leasing es un contrato de arrendamiento a largo plazo, pero que más tarde da la opción a comprar el coche (algunas marcas de coches ya han puesto en práctica esta opción), siendo esta la ventaja principal sobre el renting en caso de que estemos más que satisfechos con las prestaciones del coche en cuestión. Lo que habría que pagar es una cuota de entrada y otra fija periódica para poder figurar como el titular del coche, asumiendo a partir de ese momento todas las responsabilidades y gastos como la matriculación o el mantenimiento del coche.

El leasing está más pensado a largo plazo, ya que el contrato se firma siempre por un mínimo de dos años – en cambio, el renting está pensado para que se realice más a corto plazo, beneficiándose de su flexibilidad. Depende del tiempo que se pretenda tener un coche en concreto será más óptimo realizar un contrato u otro.

En ambos casos, una vez se cumpla el contrato se dan dos opciones: o bien se devuelve el vehículo a la empresa dueña del mismo o se prorroga el contrato en caso de que se quiera continuar con estas condiciones. El leasing es el único de los dos que permite la opción de compra, siendo la tercera opción posible una vez expire el contrato.

Por tanto, el renting es más como un alquiler (con todos los gastos cubiertos por la compañía, como seguro a todo riesgo, asistencia en carretera o coche de sustitución) mientras que el leasing es más como una compra a largo plazo. De este modo, en el caso del leasing en un problema mecánico sería el conductor el que tenga que hacer frente a los gastos.

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