por Redacción Carnovo

Cómo calcular el consumo de un coche híbrido

Así de entrada y leyendo el título, uno se puede imaginar que un coche híbrido puede tener un consumo menor que el de un motor gasolina (el más usado en sistemas híbridos en la actualidad) pero mayor que el de un coche eléctrico ya que es la suma de los dos tipos de tecnología. Para las aceleraciones suele usarse el eléctrico ya que ofrece una fuerza instantánea y lineal (además de ser un momento donde se gasta bastante gasolina) mientras que para rodar a velocidades más altas se hace uso del motor de combustión.

Una manera de medir el consumo de coches híbridos es tomar por separado los gastos del motor de combustión y la del motor eléctrico, sumarlos y dividirlo por dos. Hay que tener en cuenta que aunque tengan sus respectivos ciclos medios homologados, no siempre coinciden con las cifras que se muestran en la realidad (esto se cumple sobre todo con los coches híbridos cuando cuentan con un peso superior a los 1.500 kilogramos de peso). Otros coches, por ejemplo un híbrido pequeño como el Toyota Yaris Hybrid, mantiene unas cifras de consumo bastante bajas por lo general.

El motor eléctrico puede ser difícil de calcular cuando hablamos del consumo de un coche híbrido, pero en realidad sale a unos 16,5 kWh por cada 100 kilómetros, aunque puede subir por encima de los 20 kWh en caso de que el trayecto tenga muchos arranques y frenadas. A esto habría que calcular el precio de consumo energético del kW por hora, el cual puede variar según el momento del día en que se cargue (en caso de que se trate de un vehículo híbrido enchufable como el Mitsubishi Outlander PHEV o el Volkswagen Golf GTE).

En lo que al motor de combustión se refiere, sea gasolina o diesel, depende de manera directa de la conducción del usuario y del tipo de motor que sea, pues no va a gastar lo mismo el 1.8 del Toyota Auris que el 3.0 V6 con supercharger que oculta bajo su capó el Porsche Cayenne E-Hybrid, un motor que también monta el Panamera. También tiene mucho que ver el peso, pues en un todoterreno o un monovolumen con sistema híbrido el consumo va a ser siempre mayor que en un turismo o un utilitario ya que ya de mover una menor cantidad de masa.

Este tipo de coches llevan además un sistema de recuperación de energía cinética (KERS) que convierte las frenadas y deceleraciones en energía eléctrica para recargar la batería. La batería en sí también es un elemento a tener en cuenta, pues a mayor tamaño de batería, mayor autonomía en modo eléctrico – y la energía eléctrica sale más barata en euros por kilómetro que la gasolina.

Ahora bien, a todo esto hay que sumarle que a menudo los coches híbridos son más caros que los gasolina, a veces por una diferencia bastante notable. En el caso del BMW X6, el sDrive 50i se vende por 87.200 euros mientras que el híbrido se eleva hasta los 118.000 euros, necesitando muchos kilómetros en consumo para compensar esa diferencia.

Otros modelos híbridos no son tan caros, como por ejemplo el Volkswagen Touareg V6 TSI Hybrid por unos 81.580 euros, mientras que el V6 TDI diesel es apenas 3.000 euros más barato. La excepción a la regla podría ser el Lexus GS 450h, que es 5.000 euros más barato que el GS 460 en su mismo nivel de acabado con potencias similares, unos 340 caballos para ambos.

 

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