por Víctor Delgado

Prueba del Mercedes-AMG CLA 45: dinamita pura

En lo que respecta a términos automovilísticos, la palabra deportivo está bastante desvirtuada últimamente. Casi todos los lanzamientos más recientes tienen algo de deportivo, ya sean monovolúmenes, SUV, utilitarios, etc. No importa que sea un difusor de pega, una toma de aire falsa, un sucedáneo de colas de escape… cualquier cosa vale. En Carnovo hoy te traemos la prueba del Mercedes-AMG CLA 45, una berlina compacta que no es un deportivo purasangre, pero que sin duda lo disimula de manera excelente.

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Prueba del Mercedes-AMG CLA 45: el término radical se le queda pequeño

El Mercedes-Benz CLA nunca ha sido un coche que me llame la atención estéticamente, y eso que cuando la tercera generación del Mercedes-Benz Clase A vio la luz me gustó mucho. Sin embargo, el tercer volumen, a pesar de estar bien integrado en el conjunto y tener cierto aspecto de coupé (otra palabra que, por cierto, está bastante gastada en la actualidad), no le sienta bien a mi parecer. Pero es una simple opinión de diseño.

Lateral del Mercedes-AMG CLA 45

Lógicamente, cuando supe que iba a poder hacer la prueba del Mercedes-AMG CLA 45 me sentí entusiasmado por la posibilidad de exprimir su pedazo de motor. Pero lo que es su aspecto, sigue sin convencerme. No deja de ser un Mercedes-AMG CLA disfrazado de La Masa, y cuya distinción con respecto a una versión normal con el paquete AMG es distinguible solo por el ojo experto. Eso sí, a primera vista, sin contar su espectacular bramido. En cualquier caso, voy con la enjundia.

Tras varias semanas seguidas de conducir diversos SUV, tener entre manos un producto salido de Affalterbach es un soplo de aire fresco. Todo lo que he comentado acerca de su diseño, que destaca por los añadidos estéticos en negro, por su anchura, por unas llantas negras multirradio y por unas salidas de escape enormes, se va a la porra nada más abrir la puerta. Para alguien a quien le gusten los coches, esa puerta da acceso al cielo. En fin.

Abro la dichosa puerta, me siento en uno de sus semibaquets y… ¡anda! ¡Si me quedan como un guante! Las calidades de su interior podrían ser mejores, como en el nuevo Mercedes-Benz Clase A. Sin embargo, lo único en lo que puedo fijarme es en el símbolo que está dibujado en relieve en ese pomo tan pequeñito del cambio de marchas automático. Empiezo a tocarlo todo y sigo viendo las pocas diferencias interiores que hay frente a un CLA normal.

Entre las que más llaman la atención, asientos semibaquets a parte, puedo ver costuras rojas y una instrumentación cuyos relojes tienen un fondo imitando al carbono, por si necesitas un punto extra de inspiración al volante de este coche. Tras observarlo todo bien, tomo la mejor decisión posible: piso con decisión el freno y pulso el botón de arranque. ¡Dios! ¡Cómo suena esto!

Prueba del Mercedes-AMG CLA 45: solo importa su conducción

Una de las cosas que más eché de menos en el SEAT León ST Cupra 300 fue la falta de un sonido diferenciador, de estos que te hacen girar la cabeza por la calle. Pero al Mercedes-AMG CLA 45 no le pasa eso ni por asomo. Si hay niños alrededor empiezan a cuchichear entre ellos y a señalar el coche (me ha pasado, literalmente), y para qué engañarnos, yo haría exactamente lo mismo.

Motor del Mercedes-AMG CLA 45

Con el bramido que suelta nada más arrancar no resulta muy difícil ponerte en situación. No importa el modo de conducción que hayas seleccionado, aunque puedes elegir entre Comfort, Sport, Sport Plus e Individual (con parámetros configurables por el conductor). Al menos no hay modo Eco, una ironía en este tipo de coches que sí incluye alguno de sus competidores, ya sea directo o indirecto.

La dirección del Mercedes-AMG CLA 45 bastante pesada, directa y precisa; y el cambio de marchas automático puede ponerse en ídem o manejarse de modo manual a través de las levas. En realidad, si se selecciona el automático también es una buena opción, ya que el sistema engrana la marcha correcta en cada momento dependiendo de la conducción que hagas. Es decir, sabe detectar automáticamente si quieres marcha o no. Lo que pasa es que con las levas tienes un control mayor, claro.

La suspensión sí que evidencia grandes diferencias en función del modo de conducción seleccionado. En el modo Comfort se muestra dura, pero resulta lo suficientemente agradable para hacer un viaje largo sin que te duela la espalda o para pasar por encima de algún que otro bache (recomendación: a pesar de su tracción total 4Matic no vale para hacer 4×4). En el modo Sport Plus el coche es casi una tabla, lo que permite hacer una conducción muy deportiva sin miedo a balanceo alguno.

En cuanto al motor, no voy a decir que es interminable porque no lo es. De hecho, el cambio automático cambia automáticamente (valga la redundancia) aun conduciendo con las levas si merodeas la zona roja del cuentarrevoluciones. Pero no te equivoques: te plantas a velocidades peligrosísimas con una facilidad pasmosa al primer golpe de acelerador. Lo “peor” es que es uno de esos coches en los que la sensación de velocidad es bastante menor a la velocidad real, lo que significa que tienes que medir muy bien tus acciones.

Además, volviendo al SEAT León ST Cupra 300, el Mercedes-AMG CLA 45 no es tan dócil como éste. No te obliga a ir continuamente con el cuchillo entre los dientes, pero sí que es bastante exigente. Cuando vas rápido su comportamiento no es nervioso, pero sí que te pide más… y más… y más… Y como no te pongas tus propios límites, la siguiente curva puede suponer un gran aprieto si no dispones de las “manos” suficientes.

¿Se desliza? Debido al diferencial autoblocante mecánico opcional, que está en el eje delantero, el Mercedes-AMG CLA 45 tiende a ser sobrevirador en el momento en el que encuentra sus límites de adherencia. Esto lo hace todavía más divertido, pero ojo, aviso importante: no es recomendable sobrepasar los límites en los que te encuentras cómodo y con situaciones controlables.

Interior del Mercedes-AMG CLA 45

¡Ah! Antes de que se me olvide, el Mercedes-AMG CLA 45 de nuestra prueba monta un propulsor de gasolina turboalimentado de 2.0 litros con una potencia de 381 CV. Con él asociado a una caja de cambios automática y a una tracción total 4Matic, este alemán tan radical registra una aceleración de 0 a 100 km/h en tan solo 4,2 segundos y alcanza una velocidad máxima de 250 km/h.

En cuanto al consumo de combustible, he de reconocer que me ha sorprendido muchísimo, para bien. Homologa una cifra de 6,9 l/100km de media, y aunque se aleja de la realidad, la verdad es que no resulta complicado obtener un consumo de 8,5 l/100km en el ordenador de a bordo si conduces normal, lo cual me parece un auténtico milagro. Eso sí, si le das caña prepárate para subir de los 20 l/100km… de gasolina de 98 octanos.

Conclusión

No te dejes engañar por su silueta de sedán y un tercer volumen gracias al que obtiene un maletero con una capacidad de casi 500 litros. El Mercedes-AMG CLA 45, sin llegar a ser un deportivo de pura cepa, es un compacto muy radical. Además, su tracción total 4Matic le otorga una capacidad de tracción brutal. Y todo eso sin gastar una barbaridad de combustible… si tú no quieres.

En realidad resulta un coche perfecto para sacarte una sonrisa cuando te apetezca afrontar una buena carretera de curvas, pero que también te permite irte de viaje con tu familia e incluso circular cómodamente por la ciudad. Sabes que la potencia está ahí y la puedes utilizar cuando quieras. ¿Compensa frente a, por ejemplo, un Ford Focus RS o un SEAT León ST Cupra 300 por precio? Pues eso ya depende de ti mismo y de lo que busques. Para empezar, el Mercedes-AMG CLA 45 cuesta desde unos 65.000 euros. ¿Te animas con él?

Nota Carnovo: 9.

Trasera del Mercedes-AMG CLA 45
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