por Víctor Delgado

Prueba del Kia Stinger: olvida todo lo anterior

El Kia Stinger es una berlina deportiva que se sitúa entre los segmentos D y E… premium. Es un coche que se escapa por motores y calidad de materiales de modelos como el Opel Insignia Grand Sport, el Ford Mondeo, el Peugeot 508 e incluso el Volkswagen Arteon. Lo lógico sería compararlo con, por ejemplo, el Audi A5 Sportback, el Mercedes-Benz Clase E o el BMW Serie 4 Gran Coupé. Resulta extraño situar a un coche de la marca coreana en estos niveles, pero en esta prueba del Kia Stinger hemos comprobado que esa es la realidad.

Prueba del Kia Stinger: una nueva tendencia en diseño

El lenguaje de diseño iniciado por el Kia Stinger supone un punto de inflexión en la firma asiática. Dejando de lado la parrilla Tiger Nose de Kia, incluida en todos los modelos de la marca, la firma luminosa LED, los aditamentos deportivos (vistos ya en ciertas versiones del Kia Ceed, pero no tan radicales), el techo con la caída típica de un coupé o un difusor trasero con cuatro salidas de escape son elementos totalmente diferenciadores.

Llanta del Kia Stinger

Comenzando por el frontal, al Kia Stinger se le reconoce al primer momento como un Kia pero también se nota que tiene algo especial, algo diferente. De hecho, una de las mayores fortalezas del nuevo diseño del Kia Ceed es que se parece enormemente al Kia Singer. Y es que esta berlina tan “molona” cuenta con unos faros estilizados, con la mencionada parrilla Tiger Nose y con un capó tan largo que recuerda, salvando las distancias, a un Mercedes-AMG GT por las formas y por dos entradas de aire que, eso sí, son simuladas.

Los paragolpes de la parte delantera son musculosos y agresivos, como el resto del vehículo, y disponen de algunas entradas de aire que, si bien son igualmente “de pega”, le dan un aspecto de deportividad innegable. Además, añade elementos cromados alrededor de estas entradas o de la parrilla frontal que en ningún caso quedan recargados. Eso unido a las luces LED diurnas le hacen especial y provocan que la gente en la calle gire la cabeza para mirarlo.

Si nos paramos a observar la zona del perfil del Kia Stinger vemos un vehículo de nuevo muy deportivo. La longitud del capó le sienta genial, aunque lo que más llama la atención en su parte lateral son unas enormes llantas de aleación multirradio con un diámetro de 19 pulgadas. Los pasos de rueda delanteros se encuentran flanqueados por dos salidas de aire que trazan un nervio a lo largo de las dos puertas. Estas salidas de aire están cromadas en un negro brillante especialmente bonito, al igual que los espejos retrovisores.

Tiene una longitud de 4,83 m, por 1,87 m de ancho y tan solo 1,40 m de alto. Pero sus formas le hacen parecer un vehículo todavía más largo de lo que es. Esta sensación se ve reforzada por unas puertas traseras que terminan en forma de boomerang, por la comentada caída del techo que le hace ser completamente una berlina coupé (una tendencia que comenzó hace ya varios lustros con el Mercedes-Benz CLS) y unos pilotos posteriores que se adentran tímidamente en la parte lateral del tercer volumen.

Plazas traseras del Kia Stinger

Al prestar atención a la zaga nos damos cuenta que el Kia Stinger es deportivo en la parte delantera y a lo largo de todo su perfil, pero que esta zona es la que más radicalidad desprende. Lo hace a través de un portón con un pequeño spoiler integrado, una antena de aleta de tiburón, unos pilotos rojos y blancos unidos en la parte central gracias a una fina línea roja que recorre el coche a lo ancho y, especialmente, por un difusor en negro lacado que integra dos salidas de escape a cada lado.

En esencia, la imagen del Kia Stinger resulta agresiva sin estar recargada en todo el conjunto, un logro nada desdeñable habida cuenta de que cuando se empiezan a añadir ciertas cosas a un diseño suele terminar en algo grotesco para según qué gustos. Sea como fuere, eso es lo que nos parece a nosotros, ya que sobre gustos no hay nada escrito y este Kia Stinger está sujeto a interpretación propia, como todos los coches.

Prueba del Kia Stinger: dentro son (casi) todo luces

El Kia Stinger nos recibe como a auténticos marqueses, de una forma en la que solo habíamos visto en berlinas de alto postín con un coste, por supuesto, mucho más elevado. Nada más acercarnos al coche los espejos se abren, al notar la proximidad de la llave de mando. Para abrir la puerta basta con pulsar el botón situado en la maneta y, nada más hacerlo, el volante sube y el asiento se echa hacia atrás con el fin de generar el espacio suficiente para que nos podamos introducir cómodamente en el habitáculo.

Interior del Kia Stinger

Esta acción se revierte por completo cuando estamos acomodados en el asiento, pisamos el freno y pulsamos el botón de arranque: el asiento se desplaza hacia adelante y el volante desciende. Además, para que podamos encontrar la postura perfecta las regulaciones del Kia Stinger son totalmente eléctricas, tanto del volante como del asiento. Permiten, por tanto, que nos sintamos como en casa al poder ajustar todo a nuestro gusto. Y no solo eso, sino que tienen memoria con dos posiciones. Es decir, si alguien conduce el coche y cambia nuestra configuración ésta se recupera con tan solo presionar un botón.

La postura de conducción es muy bajita, aunque será en el siguiente apartado en el que profundizaremos en el tema. El reposabrazos se encuentra a una altura perfecta y si apoyamos el brazo en él el pomo del cambio de marchas queda justo en nuestra mano. Todos los controles están situados en una posición muy buena y hace que el manejo de los mismos sea bastante intuitivo.

En este sentido, el Kia Stinger incluye los botones justos para no despistarse al volante. La instrumentación no puede ser digital ni en opción y lo único que sale en un display tras el volante es la información que muestra el ordenador de a bordo, como el consumo de combustible. No obstante, añade un Head-Up Display proyectado en el mismo parabrisas que refleja la información que afecta principalmente a la conducción, como la velocidad instantánea o las indicaciones del sistema de navegación.

Algo que no ha terminado de convencernos en el Kia Stinger ha sido la pantalla del sistema de infoentretenimiento. Tiene una posición muy buena y es bastante grande, de 20,3 cm. Además, su manejo es intuitivo. No obstante, resulta algo “pegote” al no ser retráctil, pues sobresale mucho del salpicadero. Por otro lado, el sistema es el mismo que en el resto de Kia, un “reciclaje” (o aprovechamiento) entendible que también se transmite al centro del volante, que podría estar mejor terminado.

Kia Stinger

Y es que precisamente el volante es uno de las pocas cosas que no están a la altura del resto del coche en términos de calidad. Por lo demás, un diez como la copa de un pino. El cuero es de mucha calidad y recubre prácticamente toda la cabina. Desde los pilares centrales hasta el techo se encuentra forrado del Alcantara, todo un detallazo. Los ajustes son muy buenos y dan la sensación de aguantar muy bien el paso del tiempo. No incluye (y esto nos parece algo bueno) las típicas molduras de plástico duro acabadas en negro piano que tienen pinta de generar “grillos” y fricciones a la primera de cambio.

El diseño generalizado del habitáculo es más sobrio que el del exterior del Kia Stinger. Lo único que destaca por encima de lo demás son las tres salidas de aire de la consola central, que resultan muy atractivas gracias a su forma de turbina. Mientras tanto, esta verisón incorpora un equipo de audio firmado por Harman Kardon que suena de película, además de asientos calefactables y ventilados o una recarga inalámbrica de teléfonos móviles (los que sean compatibles) escondido en uno de los múltiples huecos que se encuentran repartidos por el interior.

La fila de asientos trasera no es tan cómoda como las dos plazas delanteras. Para empezar, la forma de las puertas de atrás dificulta un acceso al interior que ya se encuentra condicionado por la baja altura del conjunto. Asimismo, la plaza central es incómoda debido a un túnel de transmisión bastante acusado. Es mejor, en todo caso, utilizar los dos asientos laterales y desplegar el reposabrazos central. Aun así, la altura para las cabezas es limitada y los ocupantes que tengan una altura superior a 1,78 m tocarán en el techo si se recuestan hacia atrás.

Acabamos con el repaso del interior con el maletero del Kia Stinger. Con una configuración tradicional de cinco plazas cuenta con una capacidad de 406 litros, una cifra que podría ser muy superior dada su longitud pero que si tenemos en cuenta la filosofía del coche no está tan mal, pues caben varias maletas grandes. Además, está a una altura baja, las formas interiores son regulares (lo que facilita la disposición de la carga) y, si abatimos los asientos traseros, obtendremos una capacidad de 1.114 litros.

Maletero del Kia Stinger

Prueba del Kia Stinger: un comportamiento prácticamente perfecto

Llegados a este punto debemos comentar, antes de nada, que el comportamiento del Kia Stinger es completamente sorprendente. Al igual que ocurre con su diseño, antes de conducir este coche has de resetear y olvidar todo lo que creías conocer sobre Kia. Es cierto que la firma coreana ya ha dejado muy atrás modelos como el Sephia y el Shuma, pero es que el Kia Stinger es tan superior al resto de la gama actual que solo podemos pedirle a la marca que siga innovando y experimentando. Al fin y al cabo, aunque el precio es alto, objetivamente es baratísimo debido a todo lo que ofrece.

Como hemos dicho anteriormente, la postura de conducción es la propia de un coche más deportivo, por mucha berlina deportiva que sea. Recordemos que solo mide 1,40 m de altura. La visibilidad es buena en todos los ángulos exceptuando la trasera, penalizada ligeramente por su aspecto exterior. En cualquier caso el espejo retrovisor central muestra todo lo que queremos ver, aunque estaría mejor un campo más amplio. Por lo demás, delante el morro es interminable pero se controla muy bien gracias al arsenal de cámaras instaladas por toda la carrocería.

Una vez arrancado, el sonido del motor del Kia Stinger no resulta embriagador. Se trata de un bloque turboalimentado de gasolina T-GDi de 2.0 litros que entrega 255 CV de potencia. El Mercedes-Benz CLA 45 AMG, como vimos en su prueba, cuenta con propulsor del mismo cubicaje y suena muchísimo mejor. Incluso el del SEAT León ST Cupra 300 al que también metimos mano y no era precisamente atronador, sonaba mejor. Aunque no es algo preocupante, este punto debería solucionarse en la variante V6 (uno de los pocos Kia 4×4).

Las prestaciones que registra esta combinación del Kia Stinger es una aceleración de 0 a 100 km/h en 6 segundos y una velocidad máxima de 240 km/h. El consumo medio homologado, por su parte, es de 8,3 l/100km. Está lejos de la realidad, aunque el real tampoco es mucho al saber que llevamos 255 CV debajo del pie. Normalmente suele oscilar entre los 9 y los 11 l/100km.

Plazas delanteras del Kia Stinger

El cambio de marchas es un automático de convertidor de par con ocho velocidades. No permite modificar las marchas desde el propio pomo, pero sí a través de unas levas situadas tras el volante. No es el más rápido del mercado pero no está mal. Justo detrás de él se encuentra una pequeñísima ruleta que nos permite modificar los modos de conducción. Nos ha parecido que el único cambio perceptible es el de la respuesta del acelerador, aunque en el más extremo se desconecta el control de tracción.

La propulsión trasera ofrece la posibilidad de disfrutar mucho al volante y ser bastante juguetón. La dirección del Kia Stinger es excepcional: muy directa y precisa. Transmite hasta cierto punto, dada su asistencia, lo que se encuentra debajo de los neumáticos. Y la combinación entre la suspensión, durita pero que resulta a la vez cómoda, y las llantas de aleación de 19 pulgadas es también más que adecuada. A todo esto, el aislamiento y aplomo de este coche está al nivel de modelos premium del segmento E.

Motor del Kia Stinger

Prueba del Kia Stinger: conclusión

El Kia Stinger ha sido el encargado de certificar el cambio de Kia. Es un coche que ha sido lanzado a sabiendas de que sus ventas no van a ser muchas, especialmente si tenemos en cuenta la “marquitis” que hay en España y que gastarse más de 35.000 en un coche en nuestro país suele ser igual a Mercedes-Benz, BMW o Audi. Pero es un comienzo muy prometedor para revertir la tendencia.

Tanto que desde esos fabricantes miran con recelo al Kia Stinger al verlo como una amenaza real. Salvo imagen de marca, ofrece lo mismo a un precio mucho menor. Y ese es su principal valor: la relación entre su calidad y su tarifa. Este coche demuestra también de lo que Kia es capaz de hacer, lo que nos hace mirar con esperanza hacia su futuro. Potencia, comodidad, calidad de fabricación y tecnología.

Así las cosas, el comprador del Kia Stinger se lleva un coche con una potencia alta en cualquiera de sus versiones (y que no gasta tanto), que sirve como coche familiar para un núcleo con cuatro miembros, con el que se puede viajar con un empaque impropio de un coche de su precio y con la máxima comodidad. Además, a pesar de ser todo un GT, su comentada potencia y su propulsión trasera le permiten ofrecer mucha diversión.

Techo del Kia Stinger

Prueba del Kia Stinger: puntos positivos y negativos

+ Relación calidad precio

+ Diseño atrevido y deportivo

+ Comportamiento dinámico

– Visibilidad trasera

– Sin posibilidad de instrumentación digital

– Espacio posterior para las cabezas

Nota Carnovo: 9.

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