por Víctor Delgado

Prueba del Opel Insignia Grand Sport: ¿de verdad hace falta un SUV?

El Opel Insignia fue una berlina que llegó a finales de la década pasada para coger el relevo del longevo Opel Vectra. Y digo llegó porque la segunda y nueva generación, que ya está a la venta a un precio oficial que parte de unos 28.500 euros (sin los descuentos que puedes conseguir en Carnovo.com), ha añadido a su nombre las palabras Grand Sport. Sí, efectivamente, ahora se llama Opel Insignia Grand Sport, así, todo junto.

De todas formas, la mayoría de la gente seguirá identificando a este modelo como Opel Insignia “a secas”. Pero lo cierto es que aúna todas las cualidades por las que su antecesor se convirtió en una de las pocas berlinas generalistas que sobrevivieron a la llegada de los SUV gracias a unas cifras de ventas más que aceptables. Y eso ya es todo un logro. ¿Y qué tiene este coche que lo hace mejor que su antecesor? Te lo contamos en esta prueba del Opel Insignia Grand Sport.

Configura tu Opel Insignia

Opel Insignia Grand Sport 2018: una berlina con todas las de la ley

Para empezar, nada más sentarte en el nuevo Opel Insignia Grand Sport te reciben unos sobresalientes asientos AGR con regulación eléctrica que permiten al conductor, junto a los ajustes del volante, sentirse “en su sitio” desde un primer momento. Además de en altura, longitud o inclinación del respaldo, se puede regular el apoyo lumbar y el de las “orejas” de sujeción lateral.

La visión que tiene el conductor es muy clara. A la derecha hay una pantalla táctil multimedia con una información presentada de manera intuitiva y que responde rápido a las órdenes de nuestro dedo. Y de frente hay una instrumentación semi digital, ya que el reloj central se puede configurar para ver un velocímetro clásico o diversos datos relativos a la conducción, como la distancia recorrida, el consumo, etc.

Interior del Opel Insignia Grand Sport 2018

El volante tiene un tacto estupendo y es calefactable en todo el aro. Eso sí, es más que posible que mientras lo estás “conociendo” te puedas equivocar al seleccionar funciones a través de sus botones, ya que son bastantes. Pero es algo a lo que uno se acostumbra con el tiempo, especialmente si lo comparamos con la anterior generación de Opel, que destacaba por el gran número de botones físicos para controlar las funciones básicas del sistema multimedia y el ordenador de a bordo.

La calidad de los materiales del habitáculo es, en su gran mayoría, muy buena. Al menos en lo que respecta a la parte superior del salpicadero y los paneles de las puertas, abundan las zonas de tacto blando y agradable, y las tapizadas con cuero. Un cuero que, dicho sea de paso, es microperforado en los asientos y de una calidad excelente. Este es uno de los puntos en los que más me ha sorprendido el Opel Insignia Grand Sport, de forma positiva, claro.

El espacio interior es más que suficiente y cinco personas pueden viajar relativamente cómodas en su habitáculo. La suave caída del techo condiciona la altura en los asientos posteriores, pero los pasajeros de hasta 1,82 o 1,83 m de altura no tendrán problemas. Asimismo, el túnel de transmisión es algo molesto en la plaza central, pero no es tan acusado como en otros de sus rivales. Por su parte, el maletero tiene una capacidad de 490 litros, una cifra suficiente pero algo escasa si tenemos en cuenta que el coche mide 4,90 m de longitud.

136 CV son suficientes

El anterior Opel Insignia pesaba, dependiendo de la versión, unos 175 kg más de media. Esto repercutía negativamente en su comportamiento dinámico, en su rendimiento y en su consumo. En el Opel Insignia Grand Sport se ha solventado este inconveniente y la combinación con este propulsor diésel CDTi de 136 CV es la mejor si no demandas una gran cifra de potencia y quieres el coche para hacer muchos km por carretera.

Asientos AGR del Opel Insignia Grand Sport 2018

De hecho, no es difícil mantener una media de gasto de combustible de 5,0 l/100km circulando a ritmos legales, y el vehículo muestra mucho empaque y estabilidad. La rumorosidad del motor es muy baja por carretera y, aunque sí que se filtra al habitáculo algo de ruido aerodinámico, no resulta molesto en ningún caso y entra dentro de lo visto en otros modelos con los que comparte categoría.

De todas formas ese aplomo no se traduce en un coche poco ágil, sino todo lo contrario; especialmente al seleccionar el modo de conducción Sport. También está el modo Tour, en el que el coche se vuelve tremendamente cómodo. No es el coche más rápido, ya que acelera de 0 a 100 km/h en 10,5 segundos y alcanza los 211 km/h de velocidad máxima, pero tampoco se trata de un vehículo lento.

La dirección es casi igual que todas las de los coches modernos y su grado de asistencia es mayor al deseado. Aun así, es precisa. Y en cuanto al cambio de marchas, es un manual de seis velocidades que no destaca por precisión y cuyo pomo me ha resultado un poco incómodo. Un detalle que sí que me ha encantado es el del Head-Up Display, que se proyecta directamente en el parabrisas y que se puede regular en altura directamente desde un botón físico a la izquierda de la columna de dirección.

Conclusión

En total he hecho unos 1.000 km con este Opel Insignia, pero no me ha costado imaginarme haciendo esa cifra multiplicada por tres, y mensualmente, en este coche. En general se trata de una berlina muy cómoda y con suficiente tecnología como para ser uno de los mejores de su categoría en este sentido. Además, sus asientos AGR merecen una mención especial, tanto por regulaciones como por la calidad de la tapicería.

Trasera del Opel Insignia Grand Sport 2018

El motor resulta suficiente, especialmente por el peso perdido con respecto a la generación anterior, y gasta muy poco combustible. Es sencillo mantener una media de gasto que ronde los 5,0 l/100km si se va a un ritmo tranquilo. Eso sí, es un coche muy pero que muy grande (4,90 m de largo), así que tenlo en cuenta si eres de esos conductores a los que les cuesta maniobrar. Además, si no eres especialmente hábil con las distancias no es el coche más recomendado para usar en la ciudad.

¿Me lo compraría yo? Pues si me dedicase a hacer muchos kilómetros fuera de la ciudad, no tendría ninguna duda. Dinámicamente se comporta muy bien y gasta muy poco; además, en carretera presume de una excelente calidad de rodadura y de mucho empaque. En mi opinión es una alternativa mucho más adecuada para este uso que uno de los tan famosos SUV.

Nota Carnovo: 8

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