por Redacción Carnovo

Comparativa: Ford Edge vs Skoda Kodiaq

El segmento de los SUV grandes no para de crecer. Prueba de ello es la apuesta de dos marcas generalistas, como Ford y Skoda, por lanzar dos todocaminos de gran tamaño como son, el Ford Edge y el Skoda Kodiaq, dos modelos con los que ambos fabricantes pretenden echar el resto para hacerse un hueco en una categoría dominada por las marcas premium. El Edge es vehículo que ya se vendía en Estados Unidos desde hace años y llegó a Europa en 2016 para aportar algo diferente y el Kodiaq es un modelo totalmente nuevo y representa el proyecto más ambicioso de la casa checa. A continuación os dejamos con esta comparativa de coches SUV.

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Exterior – Ford Edge vs Skoda Kodiaq

Estéticamente, ambos modelos son muy diferentes. El Ford Edge evidencia su origen norteamericano con un diseño poco común a lo que estamos acostumbrados a ver en Europa. Es un coche muy grande y ancho, que transmite una gran sensación de robustez. En su frontal luce una llamativa parrilla en forma trapezoidal con dos lamas horizontales y unos grupos ópticos muy rasgados que le dan ese toque americano. El lateral muestra una elevada cintura y unas enormes llantas que pueden ser hasta de 20 pulgadas. La zaga es quizá menos llamativa pero sí musculosa y destacan las ópticas que se extienden por todo el portón trasero.

Por su parte, el Skoda Kodiaq tiene un diseño más convencional, típico de la familia Volkswagen. No obstante, el frontal sí resulta bastante llamativo, especialmente por las formas de los faros, divididos en dos que dan la sensación de tener cuatro ópticas. El resto de la carrocería recuerda mucho al Seat Ateca, especialmente, en dos elementos: por un lado, los pasos de rueda cuadrados y, por otro, el diseño de la parte posterior, con los pilotos muy parecidos a los del SUV compacto. La línea de cintura alta y la caída del techo hacia la zaga, le proporcionan dinamismo, a costa de reducir la superficie acristalada.

Interior – Ford Edge vs Skoda Kodiaq

Pasamos al interior y encontramos una característica que define por igual tanto al Ford Edge como al Skoda Kodiaq, la sobriedad. Y hay que decir que, aunque los dos han aterrizado en el mercado con escasa diferencia de tiempo, entre uno y otro, se nota que el modelo norteamericano tiene ya algunos años de vida, al presentar un habitáculo con más presencia de botones y con un diseño más escueto que el del modelo checo. Éste, por su parte, gana en ergonomía al Edge, con un aspecto mucho más ordenado de la instrumentación y con un nivel de ajustes más alto.

Esto no quiere decir que el Ford Edge no transmita calidad una vez accedemos a su interior, pero el Kodiaq da la sensación de estar mejor hecho y cuidado. Hay dos elementos que destacan en el SUV estadounidense, la pantalla digital del sistema multimedia, táctil y a color, y otra pantalla digital, ubicada en el cuadro de instrumentos, donde aparece resumida la información más importante relativa al coche.

Los asientos son cómodos y favorecen a la idea de coche confortable para viajes que pretende ser el Edge. En las plazas traseras es donde más se notan los casi 4’80 metros de largo y 2’18 de ancho que pide. Son unas plazas muy holgadas, con espacio suficiente, tanto para las piernas como para la cabeza. Incluso la plaza central es relativamente cómoda, algo que no suele ser habitual, casi en ningún vehículo, sea del segmento que sea. Otra de sus bazas es el maletero, que tiene una capacidad de 602 litros, aunque se queda por debajo de los 650 que ofrece el SUV checo, en configuración con cinco plazas, y con la banqueta en su posición más retrasada.

Precisamente, este es uno de los puntos fuertes del Skoda Kodiaq. Mientras el Ford Edge sólo está disponible siempre con cinco plazas, el checo ofrece la opción de una tercera fila de asientos, hasta tener siete plazas, a pesar de ser 11 centímetros más pequeño que el modelo americano. El interior del Kodiaq, por tanto, se puede definir en una palabra: espacioso. Sentados en las plazas traseras, la sensación es la de estar en un coche mucho más grande, aunque esto es algo que saben trabajar muy bien en la casa checa. En este sentido, también gana al coche todoterreno de Ford.

El salpicadero del Kodiaq es muy alemán, con una disposición horizontal interrumpida por las tomas verticales de ventilación. Al centro queda la pantalla del sistema multimedia, cuyo manejo y resolución es mejor que la SYNC 2 del Ford. Tiene conexión a internet y ofrece información en tiempo real del tráfico, navegador con Google Earth y Google Street View, mapas con gasolineras, noticias online, información del tiempo, entre otros. Aunque todos estos servicios serán gratuitos sólo durante el primer año. En lo que sí gana el Edge al Kodiaq es en huecos portaobjetos. Hay muchos a lo largo del habitáculo, especialmente en las plazas delanteras. Destaca el gran cofre debajo del apoyabrazos y otras zonas en los paneles de las puertas. El Skoda en cambio, puede disponer de un espacio de carga inalámbrica para el teléfono móvil.

Motor y conducción – Ford Edge vs Skoda Kodiaq

En el capítulo de motores el Skoda se impone notablemente al Ford, ya que cuenta con una gama compuesta por cinco mecánicas, de las cuales, tres son de gasolina y dos diésel. La oferta de gasolina empieza con un bloque de 1.4 litros TSI, con 125 y 150 caballos, y un 2.0 TSI con 180 caballos. Las dos de gasóleo son un motor 2.0 TDI con dos niveles de potencia, 150 y 190 caballos.

En cambio, el Ford Edge se conforma con sólo dos mecánicas, ambas diésel. En primer lugar, un 2.0 TDCI con 180 caballos y, el más potente, el mismo 2.0 TDCI pero con doble turbo que eleva la potencia hasta los 210 caballos. Con este último propulsor, el SUV americano está asociado, obligatoriamente, a un cambio automático Powershift de doble embrague y seis relaciones. El Kodiaq puede tener un cambio manual de seis marchas o automático de doble embrague DSG de seis o siete velocidades, según versiones.

En relación a la conducción, tanto el Kodiaq como el Edge tienen un enfoque muy parecido. Ambos son grandes SUV que buscan, ante todo, ofrecer el mayor grado de confort a bordo. No son, por tanto, vehículos en los que el conductor vaya a encontrar sensaciones dinámicas. Y, como suele ser habitual en este tipo de todocaminos, son coches pensados para circular por asfalto, aunque su altura al suelo les permite alguna excursión por el campo, siempre y cuando no sean superficies demasiado exigentes. En este sentido, el modelo estadounidense tiene una altura ligeramente superior al checo, con 20 centímetros, por los 18 de su oponente.

Ambos modelos tienen un funcionamiento suave, pero el Skoda es un poco más refinado. El motor diésel de 150 caballos mueve con soltura al Kodiaq, tiene un funcionamiento muy elástico y proporciona un buen compromiso entre prestaciones y consumos. Con esta mecánica, consigue unas prestaciones similares a las del Edge con 180 caballos. Esto se debe al mayor peso del americano, más de 1.800 kilos, por los 1.600 del checo. A pesar de su elevado peso, el Ford sorprende por un comportamiento en carretera muy noble, con muy pocos balanceos de la carrocería y buenos apoyos en curvas. Algo que no suele ser habitual en los SUV, especialmente, en los grandes.

Una ventaja del Edge, con respecto al Kodiaq es que incorpora la tracción a las cuatro ruedas de serie, mientras que en el checo es opcional y sólo de serie en las versiones más equipadas y potentes. En cambio, el Skoda puede equipar un esquema de suspensiones adaptativas DDC con tres ajustes diferentes: Normal, Confort y Sport. El modo normal es el más equilibrado, mientras que, entre el modo Confort y el Sport, se perciben mejor las diferencias. Con el modo Confort, el Kodiaq es absolutamente cómodo en autovía y permite coger las curvas a alta velocidad. En el modo Sport, la dirección y los amortiguadores se endurecen sensiblemente y dota al SUV checo de cierta agilidad en carreteras viradas.

También se puede elegir entre varios modos de conducción: Eco, Normal, Confort, Sport, Individual y Snow. El Ford Edge, por su parte, dispone de unas suspensiones deportivas y de una dirección variable que, junto a unas llantas de 20 pulgadas, ofrecen un comportamiento más firme, pero cuenta con la posibilidad de unas suspensiones adaptativas. Otra cosa en la que destacan los dos es en la insonorización del habitáculo. En particular, Ford ha trabajado mucho este aspecto y ha colocado, de serie, unos micrófonos en el techo que ayudan a reducir el ruido del exterior de manera sorprendente.

Ayudas a la conducción y equipamiento tecnológico

En este apartado el Skoda Kodiaq gana la partida al Ford Edge, al ser un modelo más actual. El SUV checo puede montar cuatro sistemas multimedia diferentes, según el nivel de equipamiento: Swing, Bolero, Amundsen y Columbus. El más completo, cuenta con pantalla táctil de 8 pulgadas que funciona mejor que la del Ford, sin que ello quiera decir que funcione mal el del modelo americano. Pero ofrece una mejor resolución y responde más rápido a las órdenes, tanto de voz como táctil. Además el navegador es compatible con Google Earth y Google Street View, ofrece información del tráfico en tiempo real, mapas con gasolineras, noticias online, información del tiempo, entre otros. No obstante, hay que insistir en que todos estos servicios serán gratuitos sólo durante el primer año, luego pasan a ser de pago.

La marcha checa dispone también de una aplicación que permite conectar el móvil al coche, con la que podremos localizar el vehículo, comprobar el estado del depósito de combustible, ver la autonomía, mandar direcciones al navegador y muchas funcionas más. opcionalmente, puede tener también una superficie de carga inalámbrica para el móvil. El sistema SYNC 2 del Ford Edge tiene un funcionamiento más lento y tarda más en reaccionar a las órdenes. El navegador se ve muy bien, tiene una cartografía sencilla, con unos gráficos correcto y se puede visualizar en 2D o en perspectiva que simula la visión en 3D de los edificios más importante. No es compatible con Android Auto y Apple CarPlay, pero tiene conexión bluetooth.

Entre las ayudas a la conducción que tiene el Edge, destacan el asistente de colisión con frenada automática, el aviso de cambio involuntario de carril, el detector de señales de tráfico, el cambio automático de luces o la cámara de visión trasera junto con el sistema de aparcamiento semi-automático, muy útil ya que la visibilidad es bastante reducida, el programador de velocidad activo, que incluye el aviso de colisión y detector de peatones, detector de vehículos en ángulo muerto o el limitador de velocidad adaptativo.

El Skoda Kodiaq coincide con el Ford Edge en muchos sistemas de seguridad. Puede equipar, ya sea de serie u opcionalmente, el aviso de cambio involuntario de carril, el programador de velocidad activo, el detector de vehículos en ángulo muerto, detector de obstáculos al circular marcha atrás, la frenada de emergencia con detector de peatones, cuenta también con al sistema de aparcamiento asistido y un conjunto de cámaras que proporcionan una visión cenital, ideal para aparcar, el control de crucero adaptativo, el control de distancia de aparcamiento o los faros con tecnología Full LED.

Precio y veredicto 

Llegamos al final de una comparativa entre dos modelos interesantes y toca hablar de lo importante, el precio. Y en este punto, el Skoda Kodiaq gana por goleada al Ford Edge. El modelo checo parte de los 25.730 euros en su versión básica y está disponible en tres niveles de acabados, Active, Ambition y el más completo, Style. Por su parte, el SUV norteamericano se puede elegir entre cuatro niveles de equipamiento, Tren, Titanium, Sport y uno más lujoso llamado Vignale. Tiene un precio de partida de 43.900 euros.

La diferencia de precia entre uno y otro es más que evidente. Ni siquiera con el equipamiento más completo, el Kodiaq alcanza al Edge más barato. Este aspecto puede inclinar la balanza hacia el modelo checo para muchos usuarios. Como siempre, dependerá de lo que cada persona esté buscando. El SUV checo es más funcional y práctico, ya que resulta más espacioso, tiene mucho más maletero y tecnológicamente está un escalón por encima. El Ford, en cambio, basa su fuerza en la exclusividad. Es un vehículo más difícil de ver y eso supone siempre un plus a la hora de pasar por caja.

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